Usted no lo sabe, pero usted es ¡un ladrón!


Para entender la profunda indignación que motiva el artículo que hoy escribo les recomiendo vivamente que, tras su lectura, vean en YouTube un vídeo promovido por la plataforma sumate.cat a favor de la independencia catalana (www.youtube.com/embed/5t7Blqzu4TE), que constituye un escandaloso e impúdico ejercicio de manipulación ideológica y que permite explicar por qué crece en Cataluña el número de personas que están convencidas de que separarse de España será la solución a todos sus problemas.

En un tono de abierta simpatía, varios hombres y mujeres, de distinta edad, grupo social y lugar de España, van presentándose, para decirnos luego que todos viven en diversas partes de la geografía catalana. Los protagonistas del vídeo se muestran amantes de España, por supuesto, y amantes también, ¡cómo no!, de Cataluña, hasta que la simpatía de su discurso amable y comprensivo se acaba de repente y llega el mensaje a cara de perro en forma de barra de pan que un hombre va cortando para explicar por qué las cosas (peajes, mala calidad de los trenes y catenarias, escasez de becas y ¡tardía llegada del AVE a Cataluña!) van allí mucho peor que en el resto del país: «Y todo esto pasa porque en Cataluña cuando pagamos nuestros impuestos a España es como si al comprar pan te dieran más o menos la mitad de lo que has pagado. Y toda esta parte que no nos dan supone peor sanidad, peor educación y peores servicios públicos de los que en realidad hemos pagado con nuestros impuestos». Por si quedara alguna duda, las proclamas posteriores («Solidaridad sí, injusticias no» o «No nos tratan como iguales») no son sino la antesala de la petición de independencia.

Acabáramos. Los problemas de Cataluña no son consecuencia de la crisis ni de la irresponsabilidad e inutilidad de unos gobernantes que han provocado que una de las regiones más ricas, desarrolladas y con mejores servicios de España deba hoy soportar recortes que no son sino la otra cara de la moneda de los despilfarros de antaño. No: el problema de Cataluña es que los restantes españoles los despojamos de los impuestos que ellos pagan. Es decir, el problema de Cataluña, dicho en plata, es que los españoles somos unos ladrones que con nuestro mangoneo impedimos a los catalanes vivir como podrían hacerlo si no les robásemos su pan.

¡Y a esta basura, mentirosa, xenófoba y sectaria se apuntan algunos progresistas! Sí, por arte de birlibirloque, la presunción de respetabilidad de que gozan las reivindicaciones de los nacionalistas hace que el discurso más reaccionario, insolidario y antisocial de los que hoy pululan por España se camufle tras una supuesta exigencia de derechos, cuando en realidad el único derecho de verdad que hoy reivindica el independentismo catalán es el derecho al egoísmo y al individualismo.

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