Asumir su importancia

Diego Bellido ESPECIALISTA EN ENDOCRINOLOGÍA Y NUTRICIÓN

OPINIÓN

La hipercolesterolemia, el tabaco y la hipertensión son los principales factores de riesgo prevenible para el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, principal causa de mortalidad. La hipercolesterolemia tiene dos orígenes fundamentales, genéticos o adquiridos, bien secundarios a enfermedades que elevan el nivel de colesterol o secundarios a cambios negativos del estilo de vida que condicionan un aumento creciente de los niveles en sangre. Cifras por encima de 200 mg/dl son siempre patológicas a cualquier edad. Las cifras elevadas de colesterol son mucho más dañinas para el organismo cuando se asocian a otros factores de riesgo, como diabetes, hipertensión u obesidad, o si están presentes en pacientes que ya han tenido un evento cardiovascular. ¿Cómo podemos prevenirlo y tratarlo? Primero asumiendo su importancia como factor de riesgo cardiovascular. No duele, pero cuando permanece elevado en sangre mucho tiempo acaba dañando nuestro sistema vascular provocando la arteriosclerosis. El tratamiento médico será necesario cuando el médico lo aconseje. Pero las normas saludables de estilo de vida son necesarias siempre para la prevención y el tratamiento. Es importante consumir alimentos de origen vegetal, reducir el consumo de grasa animal y sustituirlo en lo posible por aceita de oliva y semillas, aumentar el consumo de pescado, con preferencia del azul, fuente esencial de omega-3.