«Seamos» Heaney

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Más bien intentemos ser Heaney que seamos Heaney. Seamus Heaney solo hubo uno y fue premio nobel de Literatura, como otros poetas de verdad (Derek Walcott o Wislawa Szymborska). Los tres se llevaron la gran lotería de las letras que se sortea en Estocolmo. La poesía auténtica es lo más cerca que están las palabras de la música. Hacer sonar las palabras y no como calderilla. Que suenen con una tirada de dados sobre el tapete del juego sano de la combinación mágica de palabras. Heaney tenía la llave del acertijo, la caja de música. Escribía sobre el amor y el espejo de la naturaleza. En su libro Norte se atrevió con lo que vivió de niño en el conflicto de Derry. El horror de los metales. Pero luego fue sobre todo poeta, profesor y traductor memorable del Beowulf. Nació el mismo año que murió Yeats, del que se sentía deudor. Era marca de Irlanda, como el propio Yeats. Muy dublinés, sabía que se puede y se debe amar a los árboles, esa caligrafía de la naturaleza. Se fue a finales de agosto, pero nos queda el rumbo de sus palabras. Intentemos ser Heaney: amar la escritura y el civismo.