La inocencia de los malpensantes

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

02 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Pensar mal no lleva a ninguna parte. Únicamente a devorarse textos proféticos sobre la gris economía, extraviado cual Dante en el infierno. Digo que en ocasiones hay que darse una vuelta por otros lares, Siria por ejemplo, y contemplar el pretérito próximo. Irak, sin ir más lejos. Lo recuerdo como si fuese hoy. Un fin de semana como el pasado. Clamor de voces corales y pancartas acusadoras contra los «aliados»: aquella foto de las Azores y lo que vino después. No a la guerra, decíamos convencidos. Yo lo estaba. Como lo estoy ahora. Lo que sucede es que la izquierda infalible no me ha convocado en las calles con alharacas festivas. Chacón dice que se va. La Junta de Andalucía elegirá a una mujer que no ha sido candidata para sustituir a un señor que no ganó las elecciones. Llamazares está con sus tuits, Rubalcaba con lo suyo, que no es poco. Y el nacionalismo de palestina al cuello, ni se sabe: empieza el curso y quizá se preocupen por la insoportable levedad de Wert, que con su reforma ha laminado el mito de Breogán. Pero yo sigo a lo mío. O sea, que no hay manifestaciones. Y, malpensante, me pregunto por qué. Esta es una batalla del nobel de la paz Obama -disculpen el oxímoron-, tan progresista. Y Hollande, tan socialista. La izquierda solo convoca de verdad y se manifiesta cuando no son «los suyos» quienes hacen, no el amor, sino la guerra.