En verano siempre hay tiempo para leer. Leer al fin, sin más. Abrir un libro y abandonarse. No picotear en el ordenador, de pantalla en pantalla. No. Leer como toda la vida. Una novela de muchas páginas. Dejarte llevar. Disfrutarla. Llega a España un libro de moda que cumple ese placer. Se titula El arte de la defensa, y es una primera novela de un norteamericano, Chad Harbach, que ha arrasado. Influyó que la historia se sostiene y que por ello tuvo el respaldo bestial de autores como Jonathan Franzen o John Irving. Ambos dijeron que no pudieron cerrar el libro. Que necesitaban terminarlo. Y El arte de la defensa está muy bien contado. Es una novela clásica, al estilo de las que hace el propio Franzen. Harbach nos narra la vida de un grupo de personajes. Orbitan alrededor de un joven jugador de béisbol que aspira a triunfar en ese deporte nacional de Estados Unidos. Tal vez para el lector español canse toda la parafernalia del béisbol, pero es fácil pensar que puede ser cualquier deporte y centrarse en lo que le sucede en la vida al protagonista. Da gusto que todavía haya libros en los que aprendes página a página a querer a los personajes, en los que los vas sintiendo como de la familia, libros que te da pena que se terminen y que desearías no haber llegado a la última página.