En un contexto de crisis, con un escenario económico y laboral dantesco, al que se une la absoluta falta de expectativas, la ejemplaridad es fundamental. Los responsables y organizaciones políticos tenemos que esforzarnos para lograr que el ciudadano perciba la necesidad y la utilidad de la política. Otra alternativa pasó siempre, en momentos históricos parecidos, por la aparición de movimientos de corte totalitario, populista, xenófobo, y centrados en castigar a pretendidos enemigos interiores; los escalofriantes resultados de esas opciones los tenemos en nuestra memoria.
Hoy, el presidente y su partido, el PP, se hallan ante la situación más crítica de su historia. Un culebrón de financiación irregular del partido, cuentas en Suiza, la acumulación de una fortuna por el tesorero Bárcenas? La financiación irregular de los partidos (vía adjudicatarias) tiene un enorme coste público. Las empresas trasladan esos pagos a sus facturas, que se abonan con nuestros impuestos, algo escandaloso pero que aún lo es más cuando en aras de la austeridad se recortan servicios esenciales a quienes más los necesitan.
Así, la actitud escapista de Rajoy, que se debe a los 47 millones de habitantes y no solo a sus hooligans, no es soportable en un país democrático y moderno. Rajoy y Bárcenas recibieron dinero B para ellos y para el partido a cambio de adjudicaciones. Bárcenas está en la cárcel y Rajoy, atrincherado en la Moncloa hurtando explicaciones. No puede resistir en su laberinto porque es necesario recuperar la decencia y la dignidad de la política, sobre todo para que quienes lo están pasando mal, los más afectados por los recortes inhumanos de la derecha, confíen en que puede haber futuro.
Abel Losada es portavoz del PSdeG en O Hórreo