La ultraactividad de los convenios colectivos pasó ayer a la historia. A partir de ahora, si un pacto laboral llega a su fecha de caducidad no se prorrogará sino que directamente se aplicará el convenio del sector o el Estatuto de los Trabajadores. En Galicia están afectados por el final de la ultraactividad 40.000 personas, y en España 1,8 millones. La consecuencia inmediata de la medida es la pérdida de derechos y la rebaja de salarios. Este retroceso en la manera de vivir de la mano de obra española es la que perseguían los socios ricos de la UE. La impusieron. Se trata del culmen de la llamada eufemísticamente «deflación interna». Un proceso que, explica el Gobierno, moderniza las relaciones laborales y genera más empleo, no mejor, y rozando la frontera de la pobreza.