Becas universitarias


Hay una cuestión en la que, me parece, no ha reparado el ministro de Educación a la hora de examinar la cuestión de las becas a los estudiantes universitarios. Me refiero a la enorme sobrecarga emocional de muchos estudiantes ante la situación de grave deterioro de la economía familiar. No es nada fácil, señor Wert, concentrarse en el estudio y sacar el máximo rendimiento posible, algo ya en sí mismo estresante, cuando a tu padre se le ha acabado la prestación por desempleo y ya solo cobra un subsidio, cuando eres consciente del enorme sufrimiento que eso está ocasionándole, cuando ves los milagros que tiene que hacer tu madre para mantener a flote la casa?

Por desgracia, señor ministro, yo sí observo esta realidad desde mi particular atalaya de director de una residencia universitaria en A Coruña. Le confieso que me parte el corazón. Por eso, desde la Fundación Hogar Santa Margarita, a la que pertenece la residencia, se intenta obrar la multiplicación de los panes y los peces para mitigar esa presión -que usted parece decidido a aumentar- y que ningún chaval tenga que abandonar nuestra residencia por causas económicas. ¿Realmente cree usted que el actual contexto socioeconómico es el adecuado para revisar la política de becas? No, se lo aseguro. Es algo inmoral.

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