Carrera de galgos

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

23 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No perdamos más el tiempo. El fiasco de las cajas gallegas fue obra de los impositores, ahorradores, preferentistas y del señor que abría la puerta en la sucursal de Manzaneda. Los directivos, los pobres, bastante hicieron con mantener las puertas abiertas hasta que pudieron jubilarse. Y las autoridades económicas y monetarias del país se deslomaron para que la cosa no fuera a mayores.

Estas, más o menos, van a ser las conclusiones de la carrera de galgos que se han montado en el Parlamento y a la que llaman comisión de investigación. A día de hoy desconocemos lo que se quiere investigar que no se sepa ya. ¿Que las cajas fueron fincas privadas en las que los señoritos, con la aquiescencia de partidos, empresarios y sindicatos, se dedicaron al buen vivir? ¿Que el Banco de España estaba encantado viendo cómo se volcaron en organizar regatas de veleritos? ¿O, quizás, que la clase política ha liderado una operación que acabó en un absoluto desastre?

Huelgan explicaciones. Lo que ocurrió con las cajas gallegas lo sabemos todos los pinganillos de este país. Lo que queremos es que se exijan responsabilidades. Por respeto a Galicia.