David Beckham


Tenía más rosca que un tornillo con rosca. Sus centros y sus faltas eran temibles. Ahí están los vídeos. David Beckham se despidió desde París del fútbol de competición. Estuvo once años en el que fue su club, el Manchester United. Participó en la primera revolución de chavales que patrocinó Ferguson. Ganó una Champions. Y luego empezó su gira mundial, como una estrella. Una gira casi, casi, como las que hacía su mujer cuando estaba con las Spice Girls. Estuvo en los equipos más exclusivos. En el Real Madrid. En el Milan. Hasta en Los Angeles Galaxy, para pisar Hollywood. No hay nada al azar en la carrera de este hombre, ligada al césped y a la moda. Y es que Beckham puede ahora seguir dedicándose a su otro gran talento, su atractivo físico. Ya hizo de modelo y puede seguir en las pasarelas. No es bajo, contra lo que algunos piensan. David, 38 años, mide 1,83. Y tiene un físico espectacular, coronado con una cara perfecta. Lo han apodado Becks y Spice Boy, por su matrimonio con la Spice Girl Victoria. De los campos se va con la gran pena de no lograr ningún gran éxito, a pesar de sus seis años como capitán con su querida selección inglesa. Pero la fama lo acompañará allá adonde vaya.

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