Las tablas de Vidal Bolaño

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

16 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Un sombrero y un pitillo. Un hombre muy alto y muy serio. Con fama de discutidor. Era una imagen típica del corazón de Compostela. En las terrazas de los cafés. Por supuesto, en los teatros. Era Roberto Vidal Bolaño, el artista elegido por la Real Academia Galega para ser el creador del Día das Letras de este año. Le tenía que tocar el 2013 a alguien que nunca se movía de sus trece. Está bien que haya sido así. Está bien para el teatro. Y para el teatro gallego. Vidal Bolaño es impulso. Es impulso en sí mismo y es lo contrario a comodidad. Necesitamos voces propias. Y la de Vidal Bolaño lo fue, lo es y lo será. Sin concesiones al aburrimiento. Sin tratos con la mediocridad. El trabajo de Vidal Bolaño tenía su altura de jugador de baloncesto. Cada vez que le hacían una entrevista parecía una actuación. Vidal Bolaño sentado en esas terrazas de Compostela parecía una escena. Como si llevase la obra de teatro consigo, prendida de su descuidada cuidada presencia. Estamos ante un autor actual con muchas tablas que encaja con la línea de Lois Pereiro y que sorprenderá mucho a los estudiantes. Creación gallega viva.