Bangladés


No podemos mirar hacia otro lado y seguir como si no pasara nada. La tragedia ocurrida en Bangladés debe movernos a la acción. Ya. En pleno siglo XXI no se pueden tolerar condiciones laborales más propias de la Inglaterra de la revolución industrial. Por dignidad. Por justicia. Las grandes multinacionales no pueden seguir engrosando sus balances económicos a costa no ya de la calidad de vida de las gentes del Tercer Mundo, sino de su propia vida. Y la conciencia de sus directivos no puede lavarse haciendo luego alguna que otra contribución a proyectos de interés social que, bien mirado, incluso les beneficia a la hora de hacer cuentas con Hacienda. Es infame.

Hay otro elemento a tener en cuenta. No se deberían permitir las deslocalizaciones industriales tal y como se están llevando a cabo. Porque no es justo competir con países en los que no se cumplen los más elementales derechos en materia retributiva y de salud laboral, por no hablar de obligaciones ambientales o fiscales. Los países occidentales deberían sancionar de alguna manera a aquellas empresas que se llevan el trabajo hacia esos países y en esas condiciones, o penalizar la importación de esos bienes? no sé, pero desde luego algo habrá que hacer, por el bien de unos y otros.

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