El esplendor de Siena

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

El color siena es la Toscana, ese paraíso. Un lugar en el que en tan pocos kilómetros se dan cita tantos milagros. La torre inclinada de Pisa. Florencia, con todos sus prodigios. Las pequeñas localidades increíbles. Los campos. Las villas. Tanta literatura y tantas películas sobre la Toscana y sus milagros. Y ahora se abre al fin otro de sus increíbles rincones. Es en Siena, otra ciudad inolvidable. En la catedral de Siena, nada menos, donde se han abierto los espacios altos del edificio para deleite de las personas que viajen hasta allí y los mosaicos siempre protegidos y alejados de la vista de sus suelos. En la Toscana, en Siena, no se dan los turistas. No. Allí solo hay personas que acuden como en peregrinación, para darse el gusto humano del deleite con el arte y la naturaleza fundidos en una región única. Pues ahora en la catedral de Siena se pueden ver esa marquetería en mármol y esas cúpulas y esos pasillos. Una maravilla que ya Vasari describió como el lugar más bello. Son nuevos espacios, algunos que antes no se podían visitar y que provocaron que las bocas se abran por la sensación totalmente opuesta a la del bostezo.