La muerte de Chávez deja en escena la imageniería de una serie de actores a quienes se les ha quebrado el guion. Se ha bajado el telón en plena representación de la obra y todos se preguntan desconcertados: ¿Y ahora qué hacemos?, ¿a quién le echamos la culpa de esta improvisación?, ¿dónde está el sustituto? En Sudamérica hay una serie de países, más o menos comprometidos con el proyecto de Chávez, que podrían estar dispuestos a continuar con la representación bolivariana. El petróleo solo está en Venezuela y el personaje populista podría tener imitadores, pero ninguno sirve para sustituir al actor principal y arrastrar a los venezolanos chavistas. El Ejército es la clave del futuro venezolano.
El grupo de países que apoyaban a Chávez tendrá que cuidar sus propios intereses, sean Ecuador, Nicaragua o Bolivia, con sus respectivos problemas. Solo Cuba, por un lado, y EE.UU. por otro, sin olvidarnos de Brasil como país emergente, pueden ofrecer salidas para cuando, después de las correspondientes honras fúnebres que se merece el presidente Chávez, se levante nuevamente el telón y celebren las apasionantes elecciones. Entonces se podrá ver claramente lo que de verdad quiere el pueblo venezolano, en libertad.