La peor reforma laboral de la historia

Manuel Lago
Manuel Lago EN CONSTRUCCIÓN

OPINIÓN

20 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Resultan incomprensibles las declaraciones de Fátima Báñez, la ministra de Trabajo que nunca trabajó, y del presidente Rajoy diciendo que su reforma laboral «está funcionando muy bien». Incomprensibles e indignantes cuando se realizan inmediatamente después de que la EPA demostrase que el año 2012, el año de aplicación de su reforma, ha sido catastrófico para el empleo.

¿Cómo se puede decir que una norma funciona bien cuando se han destruido 850.000 empleos en un solo año? Más aún, la EPA también revela que donde más empleo se perdió fue, precisamente, entre los asalariados que son, obviamente, los directamente afectados por la reforma. El número de trabajadores asalariados cayó en 904.000, lo que hace del 2012 el peor año en el mercado de trabajo en toda nuestra historia, porque nunca antes, en ninguna crisis anterior, se había destruido tanto empleo en un solo ejercicio.

Delante de estos datos tan contundentes, proporcionados por un organismo oficial, la ministra primero y el presidente después defienden su reforma con argumentos no comprobables, meras opiniones no contrastables, que ni se esfuerzan en intentar demostrar, en un ejercicio de desprecio intolerable a la inteligencia de la gente. Su argumento fundamental es que sin la reforma la situación todavía sería peor y que gracias a ella ahora se destruye menos empleo que antes. Pero esto también es falso, porque sí hay datos que permiten hacer un análisis comparado de los efectos de la reforma en la destrucción de empleo. En concreto, se puede comparar la relación entre la caída del PIB y la destrucción de empleo en los dos años de recesión, 2009 y 2012. Esto es lo que en economía se llama elasticidad entre dos variable antes y después de la reforma.