18 feb 2013 . Actualizado a las 06:00 h.
Es el postre frío de la crisis. Nos empobrecemos y al mismo tiempo pisoteamos el futuro de los que vendrán detrás. Cuando salgan los brotes verdes, si es que salen, habrá una generación mellada incapaz de aprovechar el nuevo ciclo económico y condenada sin juicio a vagar por el arroyo. Los índices de exclusión no indican otra cosa: el riesgo de pobreza infantil es ya mayor en España que en Grecia o Portugal. Esos chavales que serán pobres, que ya lo son aunque todavía no lo saben, no solo serán incapaces de tirar por el país, sino que estarán llenos de resentimiento contra quienes no fuimos capaces de garantizarles siquiera lo mínimo para aprovechar sus oportunidades. Nos odiarán y tendrán razón.