Isco

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Todas las temporadas aparece algún chico maravilla en el fútbol. Primero en el Valencia y ahora en el Málaga, Isco es ese joven. Solo hay que ver alguno de sus goles entre el prodigio y el milagro para darse cuenta. ¿Hasta dónde llegará? Nadie lo sabe. El fútbol, como extraña metáfora que es de la vida, muestra a veces callejones sin salida. Pero estamos en el momento de celebrar otro jugador español que abre bocas y enciende palmas. Sus goles en Champions al Zenit, sus asistencias, esos pases y esos regates que son puro instinto, lo certifican. Encima ha ganado el premio Golden Boy (Chico de oro) al mejor jugador joven en Europa. Este galardón existe desde el 2003 y, como suele pasar cuando se repasa una lista de premiados, hay de todo. En el 2005 lo engrandeció Messi. Pero en el 2010 fue todo lo contrario cuando esta corona de promesa se le puso a Balotelli, jugador con tanta potencia como confusión. Isco lo ha heredado de Mario Gözte, el medio ofensivo del Borussia Dortmund. Hay un gol de Isco que resume su excelencia. Jugaba con la selección en categorías inferiores y recibe en el área contraria un largo balón de Canales. Con un pie amansa el pase y con el otro la cuela con una vaselina por encima del portero.