21 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Ascendiéndola a portavoz del Partido Popular de Galicia, Feijoo desagravió ayer a Paula Prado, a quien en abril del 2012 había privado de convertirse en alcaldesa de Santiago en sustitución del imputado por delito fiscal Gerardo Conde Roa, simplemente porque este último accedió a dimitir solo si lo sustituía en el cargo no la número dos del PP en la ciudad, sino su amigo Ángel Currás. Desde entonces, la capital de Galicia ha vivido injustamente dirigida por un grupo de políticos en ocasiones más pendientes de acuchillarse entre ellos que de ejercer la labor para la que sus administrados les pagan. Vergonzoso. Tras el congreso de Lugo, esa situación ha de cesar. Desde ya. A gobernar.