Encuestas, mentiras y calendarios mayas

Fernando Pérez González TRIBUNA

OPINIÓN

02 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

N os han taladrado con el apocalipsis en versión maya hasta hacernos añorar el ya lejano martilleo del «efecto 2000». No era para menos: una encuesta de la empresa francesa Ipsos y publicada en mayo, mostraba que el 12 % de los estadounidenses, el 20 % de los chinos o el 10 % de los españoles tomaban como verdadera la predicción de los mayas. Ante este ataque de pánico, la NASA, consciente de que debe explicar su raison d?ètre al contribuyente norteamericano, se desgañitaba aportando razones histórico-científicas para calmar los temores: el calendario maya no se autodestruye, se reinicia; además, no había cometas o asteroides próximos a impactar con la Tierra, y la actividad solar, aunque elevada, resultaba completamente natural.

Paradójicamente, ni a la NASA ni a los medios se les ocurrió cuestionar la validez de la encuesta de Ipsos. ¿Se imaginan que un 10 % de la población mundial, 700 millones de personas, estuviesen realmente convencidas de la inminencia del fin del mundo? Los telediarios hubiesen tenido overbooking de suicidios colectivos, saqueos y orgías. Sin embargo, todo ha sido normalidad: hasta en los «santuarios místicos», donde las cajas registradoras aguardaban la avenida de decenas de miles de turistas apocalípticos, las visitas se redujeron a una exigua colección de frikis. En Norteamérica, el negocio de construcción de búnkeres sigue sin levantar cabeza desde que la guerra fría se derritió.

Llama la atención esta credulidad cuando el público parece tragar las encuestas con mayor dificultad: un estudio del CIS -basado en una encuesta-, revelaba en el 2007 que solo un 32,4 % de los españoles confían en las encuestas. Curiosamente, este porcentaje es menor que el de españoles que -según otra encuesta- cree en la astrología (36 %). El propio CIS se fía tan poco de sus propias encuestas electorales que se ve obligado a «cocinarlas», a menudo con resultados desastrosos: si en las pasadas elecciones gallegas no hubiese intentado amañar las opiniones recabadas, hubiese cometido un error relativo medio en el número de escaños de 0,33, en lugar del 0,51 que obtuvo.

Emplazadas en el mismo nivel de consideración que la astrología, leemos ya las encuestas con tal displicencia que no reparamos en las perlas con que nos obsequian: una encuesta de la CNN mostraba que mientras el 54 % de los americanos están convencidos de la existencia de vida inteligente extraterrestre, el 64 % creen que ha habido contactos entre humanos y alienígenas, por lo visto, no todos ellos inteligentes (los extraterrestres). Y un estudio de la Universidad de Míchigan sobre más de 2.000 personas heterosexuales activas sexualmente indicaba que mientras las mujeres declaraban una media de 8,6 parejas, los hombres elevaban la cifra a 31,9. Probablemente, alguien exagera. De hecho, la NASA (y los medios) deberían tener presente que, cuestiones metodológicas al margen, la gente miente al responder a las preguntas. En otra encuesta publicada en EE.?UU., el 81 % reconocían mentir alguna vez. Entonces algunos de los que afirmaban decir siempre la verdad ¡probablemente estuviesen mintiendo! Dejamos para el lector resolver el siguiente acertijo: si los que mienten lo hacen una de cada diez veces, ¿cuál sería el verdadero porcentaje de mentirosos? Como para fiarse de ellos si nos dicen que se acaba el mundo.