Estoy estupefacto ante las medidas que se están adoptando en materia sanitaria en este país, y no digamos ya respecto a las declaraciones incendiarias del presidente de la Comunidad de Madrid al respecto o la deslealtad de Alberto Núñez Feijoo para con la clase médica. Los médicos siempre han colaborado en la búsqueda de soluciones sólidas y equitativas para garantizar la sostenibilidad y mejora del sistema sanitario, como evidencia el documento entregado al presidente de la Xunta el pasado día 10 o las propuestas que los médicos madrileños efectuaron la pasada semana.

Pero nuestros dirigentes políticos parece que solo conocen el recurso fácil de recortar prestaciones a los ciudadanos y salarios a los funcionarios. Lo cual, entre otras cosas, solo sirve para cabrear más precisamente a quien más puede hacer por aumentar la eficiencia del sistema sanitario... Pero es que, además, como señala un comunicado del Colegio de Médicos de A Coruña hecho público el sábado, «es ética y moralmente reprobable mantener el irracional aparato administrativo del Estado, y el indecente número de cargos públicos, a cuenta de la salud de los ciudadanos». Uno se pregunta por qué antes de seguir tocando salarios y prestaciones no se toman medidas drásticas y rápidas para reducir la decimonónica y parasitaria Administración local de este país. ¿Será porque los alcaldes son quienes carrexan los votos?