15 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Otra lección amarga en las aulas estadounidenses. La asignatura, la cultura de las armas. Nunca una pistola fue arrancada de las «frías manos muertas» del beligerante Charlton Heston. Las frías manos muertas son las de niños en colegios o estudiantes que se pasean por un campus. Es el precio que se paga para defender la Segunda Enmienda. Sangre de repetición.