La otra Galicia

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Como titular le ha quedado clavado. «Propoño que traslademos esa Galicia real a este Parlamento». Lo dijo ayer el presidente Núñez Feijoo en su investidura. Y ese sería un gran logro, pero que se antoja una quimera a la vista de la experiencia que ya adquirimos.

Porque la Galicia real es precisamente la que se encuentra más alejada de O Hórreo. Sin ir más lejos, real es la dramática situación de los productores lácteos que ayer, una vez más, no fueron escuchados. Y Galicia real es ese 25 % de gallegos que viven ocultos por debajo del umbral de la pobreza, o los parados, los que precisan asistencia social y los empresarios que sufren depresiones por ver cómo marchan sus empresas.

El presidente Feijoo ha tenido a bien, y se lo agradecemos, evitarnos otra gaiteirada en el Obradoiro. Y puestos, ya podría habernos evitado también hablar de fantasías. Porque precisamente lo que ha llevado a esta situación de rechazo de la ciudadanía hacia la clase política es que cuando se suben en el Audi olvidan la realidad. La Galicia real no es la que Feijoo gobernó en los últimos cuatro años. Ni la que promocionó en los foros madrileños. La Galicia real que quiere llevar al Parlamento es una Galicia idílica. Que no existe. Porque la real, la de los que lo están pasando mal, la de los que protestan, no interesa.