El proceso está ahí

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

20 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La frase que da título a esta crónica no es original. La dijo ayer el presidente de la Generalitat de Cataluña, don Artur Mas. Se refiere, como es natural, al proceso que llevará a la independencia de esa comunidad. Y lo empezará de inmediato, al día siguiente a las elecciones, para ponerlo en marcha plena en enero. ¿Pero no había dicho que para eso necesitaba una mayoría excepcional? Sí, señor, eso había dicho. Y había asegurado que el proceso requería ese liderazgo fuerte. ¿Pero no dicen las encuestas que no tiene asegurada la mayoría, no ya excepcional, sino absoluta? Sí, señor, y esas encuestas son los últimos indicios del seguimiento popular con que cuenta.

Sin embargo, el señor Mas es hombre tenaz, por no decir tozudo, y no va a dejar que un contratiempo electoral eche abajo su ensoñación. Ha alimentado la ilusión de ser el libertador de Cataluña, y no está dispuesto a renunciar. Si las urnas no le responden como esperaba, la mayoría absoluta deja de ser un inconveniente y buscará otra mayoría, aunque sea aliándose con el diablo y el diablo se llame Esquerra Republicana. Así que recomiendo a todos los que ayer se apresuraron a celebrar los sondeos electorales que rebajen su entusiasmo, lo aplacen y se dispongan a nuevas emociones, porque la aventura de Ulises está a punto de comenzar.

Lo malo es que seguramente no hay forma de evitarlo. Se ha invocado lo dudoso de la independencia desde el punto de vista económico. Hay estudios que señalan que Cataluña se quedaría en el nivel de riqueza de Irlanda o quizá de Grecia. Sufrirán sus ventas en España. Es una incógnita saber cómo se financiará la carísima construcción de un Estado nuevo, con todos sus servicios. El proceso de integración europea costaría muchos años. Se han hecho apelaciones a la falta de medios legales para consultar al pueblo o proclamar la soberanía plena. Ayer mismo, un grupo de abogados recordaban los riesgos de romper con el ordenamiento jurídico?

¿Servirá de algo todo esto? Sospecho que no, por una simple razón: «El proceso está ahí». No habrá frenazo al movimiento separatista, salvo disensiones (no descartables) entre Mas y Esquerra. Y las últimas noticias sobre corrupción le empujan en su deriva. Si hasta ahora España no era interesante para él, ahora, además, se ve como víctima de una operación para destruirle. Una vez más, el nacionalismo catalán se envuelve en la senyera, engorda su victimismo, lo enmarca en una operación de asedio, la transforma en asedio a toda Cataluña, e invita a la rebelión. Cada acontecimiento que ocurre en su entorno se convierte en motivo para separarse. Eso es habilidad. Ignoro si también es torpeza del resto de España, y estoy empezando a pensar que sí.