05 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
En los tiempos en que España vivía en una burbuja de crecimiento artificial, un desahucio era tan excepcional que se miraba de reojo a quien lo sufría («algo habrá hecho para que el banco se le lleve la casa»). Hoy, cuando en este país suena el «sálvese quien pueda» se registran 500 desalojos cada día, 16 en Galicia. Le puede pasar a usted. Sí, la banca tiene buena (mucha) culpa, y clama que entidades nacionalizadas (tuteladas por el Estado, que somos todos) dejen a alguien en la calle. No es feo; es bochornoso. Pero también conviene preguntarse si todos ellos, esos 500 desahuciados al día, hicieron bien las cuentas cuando se lanzaron al sueño de convertirse en hipotecados de por vida o desahuciados para siempre.