El agujero negro

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

El PP no tiene la razón en todo lo que hace, lo cual es obvio -y también lógico-, pero muchas de las críticas que se le hacen destilan más odio que razón, lo cual empieza a crear un agujero negro entre la derecha y la izquierda en nuestro país. Y creo que en esto tiene mucho que ver la debilidad social del PSOE después del período zapaterista.

He escrito repetidas veces que el PSOE es indispensable para la buena salud política de España -tan indispensable como lo es el PP- y creo que el problema radica en que la formación socialista se muestra cada vez más confusa e impredecible en sus argumentos y más débil socialmente. La percepción general es que resulta muy difícil descifrar sus equívocas actitudes y su oposición de guiñol, limitada casi siempre a negar o contradecir al PP, en una muestra de seguidismo temático lamentable. Es este un mal camino en el que los socialistas tendrán muy difícil recuperar su crédito y sus votos.

Creo que el PSOE debería rescatar cuanto antes su posición política de centroizquierda, la única capaz de proporcionarle mayorías suficientes para gobernar. Para ello, el partido de Pablo Iglesias debe articular un mensaje sociopolítico propio y coherente, que le permita mantener una dialéctica responsable con el PP y, a la vez, tener una presencia con liderazgo en la calle. Son dos funciones aparentemente distintas entre las que, sin embargo, no hay contradicción. La misión del PSOE no es desbordar a IU por la izquierda, sino encauzar la rebeldía y la indignación que se manifiestan en la calle hacia unos parámetros políticos de signo netamente social y democrático. No veo otra forma de reducir el agujero negro que asoma peligrosamente en nuestra sociedad.

La eficacia en la lucha contra la crisis requiere un entendimiento básico entre las principales fuerzas. Y los políticos solo dejarán de ser nuestro tercer problema cuando se muestren capaces de mirar más allá del ventajismo de sus intereses partidistas. Si no lo consiguen, tampoco podrán ver el drama de la crisis ni estarán en condiciones de afrontarla. En este caso, estarían de más, y la ciudadanía se lo recordaría. Pero si esto llega, todos habremos fracasado como comunidad. Y el agujero negro crecerá ante nosotros.