Reconfortante

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

OPINIÓN

02 nov 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

De la sofisticación de la mercadotecnia electoral de Estados Unidos no hay que dar noticia. Es, en realidad, la cuna de lo que después se exportó al resto del mundo. La parafernalia que rodea a las elecciones forma parte, en buena medida, de ese gran lote que la primera potencia ha sabido exportar al resto del planeta. Sin embargo, a veces da la sensación de que nos hemos quedado el celofán y tiramos a la basura lo mejor de lo que traía dentro.

Estos días, con las poderosas maquinarias de republicanos y demócratas enfrascadas en la recta final de una apretadísima carrera electoral, la costa este de Estados Unidos fue azotada con furia por la tormenta Sandy, que dejó muertos, barrios residenciales arrasados, medio Nueva York a oscuras y grandes áreas del país más rico del mundo anegado por las aguas. El escenario perfecto para que, en otros pagos, los rivales políticos aprovechasen la desgracia ajena para zurrarse y tratar de obtener ventaja. Inevitable recordar episodios que hemos vivido aquí: la catástrofe del Prestige, en Galicia, o el atentado islamista del 11-M tres días antes de los comicios que llevarían a Zapatero a la Moncloa. En ambos casos no solo quedó para el recuerdo la nefasta gestión de las crisis por parte de quien tenía la responsabilidad de gobernarlas. Quedó también el sabor amargo del rifirrafe que dejaba a las víctimas en segundo plano.

En este viejo mundo miramos con suficiencia a un país que, cargado de defectos y problemas, todavía ofrece enseñanzas. Reconforta ver a Obama y al gobernador de Nueva Jersey, uno de sus más encarnizados rivales políticos, unidos frente a la tragedia. Y que el gesto recibe el premio de las encuestas.