Por qué no he escrito de Mario Conde

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

07 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

M e dicen en la calle, que es donde se dicen todas las cosas, incluso las que no se dicen, que por qué no he escrito aún de Mario Conde Y contesto para qué. O sea, creo que es una línea al margen en esta campaña electoral: para mí resulta políticamente irrelevante. Y lo digo desde el más profundo respeto. Es más, estoy seguro que con él podría parolar de anversos y reversos, de las inclemencias del existir o de grandes esperanzas, de la poesía mística del visionario Juan de Yepes o de Las opiniones del gato Murr, que es una fantástica novela de Hoffman que repaso estos días. Hoffmann me ennoblece, como si leyera a Rabelais o Sterne, y después a Kafka o Jung. Habla de cordura y locura, conjuras y condenas, existencias trituradas por el pasado, las horas vivas y las horas muertas. Imagino que Mario Conde ha vivido en el filo de las horas muertas muchas veces, que las ha visto pasar de largo, y que se ha enganchado a su cola de cometa para agarrarse también a la vida. Lo celebro. Nada más plausible que la propia metempsicosis: la resurrección de uno mismo.

Murr es un gato insensato que opina de todo. Opinaría incluso de la puesta en escena de Mario Conde: imitando a los gallegos a la manera de Xan das Bolas (¿nadie le ha dicho que resultó humillante?). De Xan das Bolas y del gato Murr podíamos hablar horas, cinco quizá, con Mario. Pero la política es otra cosa. En ella debiera prevalecer el sentido común, y no conozco pueblo más sensato que el mío. Por eso se ha equivocado estrenando su partido en Galicia.

Por «sentidiño» no lo votarán. Aquí nadie le negará su derecho a presentarse, sea cual fuere su pasado, pero sí le negarán el voto. Y por eso, solo por eso, no he hablado antes de Conde: su concurso es intrascendente. Ningún pueblo como este sostiene que el político debe postularse como arquetipo de ejemplaridad, por ello le dio cuatro mayorías absolutas a Fraga. Ningún pueblo como este tiene memoria: porque está hecho de adversidad y lágrimas. Y las lágrimas, verdad, perduran más que el gozo.

Yo que también opino, como el gato Murr, creo que no ha acertado el lugar ni el tiempo en su adviento político. Estoy seguro que en cualquier otro lugar le hubiese ido mejor que en Galicia. Pedir el voto, aquí, es cosa bien seria: a Mario Conde le comprarán libros, le llenarán conferencias, le llevarán lechugas o tomates a su retiro rural... pero no lo votarán. Sepa, para su consuelo, que tampoco votarían a Xan das Bolas.