La encuesta del CIS lo deja todo en el aire


Para resumir en pocas palabras la encuesta del CIS que se conoció ayer, me he permitido tomar prestada la famosa frase de Andreotti y concluir que aquí, como en Italia, «puede pasar todo y lo contrario de todo». Porque, si bien es cierto que el enunciado más visible de los resultados es que el PP parte con la mayoría absoluta (38 escaños), también lo es que la encuesta está aquejada de una serie de sesgos que le quitan el sueño al mismísimo Núñez Feijoo.

La razón de este enorme pero es que el trabajo de campo fue realizado entre el 8 y el 25 de septiembre, lo que bien podría traducirse en que la mitad de los cuestionarios fueron cubiertos cuando la coalición Alternativa Galega de Esquerdas (AGE) se estaba formando, y cuando Mario Conde estaba deshojando la margarita -«me presento, no me presento»- en las frías y hermosas tierras de Chaguazoso. Y de ahí concluyo que, al estar todo pendiente de un solo escaño, y ante la convicción generalizada de que la candidatura de Beiras se va consolidando, podemos proclamar, sin ningún riesgo, que las elecciones están abiertas.

Para confirmar esta impresión es posible echar mano de algunas otras consideraciones que, en virtud de lo precipitado del estudio, son compatibles con el pronóstico científico. Porque, aunque no sea previsible que Mario Conde obtenga su escaño, no lo es, en cambio, que su electorado sea insignificante y, teniendo presente que esta candidatura compite directamente con los caladeros del PP, no cabe reputar como algo banal su posible incidencia negativa sobre el último escaño del PP.

En la misma línea puede decirse que la extraña fidelidad del voto del BNG, que mantendría sus escaños del 2009, e incluso podría incrementarlos en uno, augura una batalla mucho más recia de lo que se esperaba entre los tres partidos que hasta ahora se repartían O Hórreo. La posibilidad de que el BNG pierda algún escaño a favor de AGE no es descartable, pero la fidelidad resistente de su electorado parece totalmente probada, lo que, en combinación con el desgaste supuesto y evolutivo que padece el Gobierno Rajoy, podría hacer tambalear ese último escaño que le quita el sueño a Feijoo.

Que el PSOE está débil parece evidente, pero eso ya lo descuenta el CIS en grado suficiente, y por eso no cabe suponer que tanto la fidelidad del electorado nacionalista, como la cosecha de indignados que haga AGE, como las pequeñas capturas que puedan hacer SCyD, UPyD y el Compromiso por Galicia de Rafael Cuíña, se hagan todas a costa del PSOE y sin arañar nada de nada en las expectativas del PP. Y por eso es evidente que tenemos -eso dice el CIS- las elecciones más abiertas que cabía esperar. Aunque la mencionada mayoría absoluta atribuida inicialmente al PP sugiere también que «de cabreo y deserción / en el voto popular, / la mitad de la mitad».

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