Las miserias de una planificación deficiente

OPINIÓN

La gestión de los residuos no es un buen negocio para Galicia. Por dos motivos. Por la escasa conciencia con el reciclaje, que con una tasa del 10 % sitúa a esta comunidad lejos de las medias de España (15 %) y Europa (24 %). Y, sobre todo, por una política errática y una planificación deficiente, con un modelo desbordado que carece desde hace años de capacidad para dar un tratamiento óptimo a los residuos. Por ahí va la reprimenda de la Comisión Europea.

Mientras el debate político entre incineración y compostaje entretenía a las Administraciones, la montaña de la basura ha ido creciendo. Galicia produce hoy 400.000 toneladas más que en el 2008. Más de medio millón son enviadas cada año a vertederos. La solución pasa por una segunda planta que alivie el saturado complejo de Cerceda. Pero su ejecución vuelve a colisionar con una política que tiene otras prioridades. El problema que el bipartito dejó sin resolver tampoco se solventará en el primer mandato de Feijoo. Tras comprometer una planta en el sur, y autorizar su ubicación en O Irixo, la Xunta prepara un repliegue que justifica en la suspensión de las primas por generación de energía a partir de la incineración de residuos.

Más allá de la alternativa elegida, que es ampliar Sogama, Galicia deberá esperar al menos otros cuatro años por las infraestructuras para no enterrar la mitad de la basura que genera.