El falso argumento de la solvencia


Resulta sorprendente ver al presidente de la Xunta de Galicia presumir de su gestión económica. Sorprendente porque la legislatura que ahora termina ha sido un desastre en términos económicos. Estamos otra vez en recesión, la segunda en estos tres años y medio, algo que no había ocurrido nunca en nuestra historia. Se han destruido 135.000 empleos y el número de parados ha aumentado en 113.000 personas más llegando a alcanzar la cifra brutal de 276.000 desempleados. Ante esta terrible realidad, ¿de qué presume Feijoo?

Como fracasó en lo importante, el crecimiento y el empleo, lleva unos meses utilizando como único argumento una supuesta solvencia financiera de la Xunta. Pero esto, por desgracia para todos, tampoco es cierto. Los datos del Banco de España sitúan en 7.381 millones de euros nuestra deuda oficial bancaria. Pero a esta cifra habría que añadir la deuda con los proveedores, las deudas derivadas de los contratos de colaboración público-privados y la deuda con la Administración central por el exceso de anticipos recibidos. En estimación del profesor Álvarez Corbacho, la cifra global de deuda se sitúa cerca de 14.000 millones de euros.

Utilizando el dato del Banco de España, que por su homogeneidad permite realizar comparaciones, la realidad es muy diferente a la que pinta el presidente: Galicia es la quinta comunidad más endeudada de todo el Estado. Solo Cataluña, Valencia, Madrid y Andalucía tienen más deuda que nosotros.

Para no caer en la misma manipulación que se denuncia, hay que valorar esta deuda comparándola con el tamaño de la economía de cada comunidad autónoma. Pero aún así nuestra posición no mejora mucho: somos la sexta en valores relativos al comparar la deuda en cifras absolutas con el PIB de cada territorio.

Pero más preocupante que el tamaño de la deuda es su ritmo de crecimiento. Cuando en el 2009 Feijoo ganó las elecciones, la deuda pública gallega era de 3.923 millones de euros. Ahora cuando se va, la deuda es de 7.381 millones de euros. En este período tan corto la deuda casi se dobló, creció el 88 %, lo que significa que en tres años Galicia se endeudó en una cifra similar a los 25 años anteriores. No está mal para un presidente que presume de gestión, de austeridad, de control de las cuentas, de no gastar lo que no tiene y de solvencia.

La utilización de algunos artificios contables en el cierre del 2011 y la complicidad de Rajoy para aparentar suficiencia financiera hasta pasadas las elecciones son medidas de corto recorrido para dar imagen de una solvencia que por desgracia no se corresponde con la realidad. Porque no podemos ser los más solventes si estamos entre los más endeudados. Tenemos los mismos problemas que los demás, algo que se hará evidente con toda crudeza después del 21 de octubre.

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