Centros mixtos

Manuel Luis Casalderrey
Manuel-Luis Casalderrey RINCÓN ABIERTO

OPINIÓN

Con el nuevo curso académico sigue viva la polémica de los centros que quieren enseñanza diferenciada, aulas para niñas y otras distintas para niños. Casi toda mi vida académica como profesor (45 años) se ha desarrollado en centros mixtos: Teruel, la Sección Delegada (luego Instituto) Agra de Orzán de A Coruña (en sus inicios, el único centro mixto de la ciudad herculina), Virgen de la Luz de Avilés y Carballo. De mis 33 cursos en el Sánchez Cantón de Pontevedra, solo los tres primeros corresponden a un centro masculino. Luego fue mixto, como todos, por imperativo legal. Prefiero mixtos, en los cuales alumnas y alumnos se relacionan en las horas de trabajo y de ocio, sin traumas, aunque no coinciden los desarrollos de ambos sexos en esas edades. Respeto a los que creen que es más eficaz la enseñanza diferenciada. Lo que sí me gustaría es que los servicios (los aseos) públicos sean mixtos. Y si no que sean iguales los de varones y hembras. Con la moda de los calzoncillos bóxer (sin abertura, con pernera y cintura alta), es casi imposible orinar sin bajarse los pantalones y, resulta incómodo hacerlo a la vista del público ante un urinario elevado. Pido para los varones, cabinas individuales o servicios mixtos con los mismos sanitarios que ya tienen las señoras.