Explicaba ayer el escritor John Ronson en La Voz que estamos rodeados de psicópatas. Reconforta comprobar que una impresión íntima recibe confirmación científica, aunque inquieta repasar el test que el psiquiatra Robert Hare ideó para diagnosticar esta peliculera enfermedad mental y comprobar cuánta gente encaja en el perfil. Reproduzco las preguntas para que se inquieten conmigo. Los noes se valoran con 0 puntos, los síes con 2 y los a veces con 1. Las preguntas son: ¿Es locuaz? ¿Tiene encanto superficial? ¿Alardea de sus títulos y su valía? ¿Suele mentir con descaro? ¿Solo se siente bien en puestos de dirección? ¿Manipula a los demás? ¿Carece de remordimiento? ¿Sus afectos son superficiales? ¿Su carácter es inestable? ¿Carece de empatía con los demás? ¿Carece de amigos de la infancia? ¿Quiere realmente a su pareja? ¿Tiene tendencia al aburrimiento? ¿Su estilo de vida es parasitario? ¿Tiene reacciones poco meditadas? ¿Tiene mala memoria? ¿Sus proyectos carecen de realismo? ¿Su carácter es impulsivo? ¿Adopta decisiones e iniciativas irresponsables? ¿Ha tenido algún tipo de problemas con la ley aunque haya salido absuelto?
El cuestionario lo explica todo. Confirma que esa destructora ausencia de empatía que comparten los sociópatas es mucho más que una inspiración literaria. Aclara por qué aquel amigo se comportó así, pero también por qué aquel banquero no pestañeó o este político duerme bien por las noches. Ahora lo sabemos. No son canallas, malas personas, sinvergüenzas, bellacos o chusma. Son simplemente psicópatas. Cómo alivia un diagnóstico certero.