A bierta la veda. La oposición, y el resto de partidos, han empezado el acoso y derribo contra Feijoo. Según ellos, el actual Ejecutivo de la Xunta no ha hecho una a derechas, y yo no puedo dejar de esbozar una socarrona sonrisa. Como diría el estos días tan mentado diputado Collarte, Feijoo las ha pasado canutas pero ha conseguido que Galicia no necesite ayuda para pagar su deuda, ya que se está cumpliendo con los objetivos de déficit, lo que significa estar blindada contra una hipotética intervención. Eso, seamos sensatos, es lo máximo a lo que puede aspirarse en estos tiempos. Sin dinero, mal se puede gobernar. ¿Su gran enemigo en las elecciones? La crisis que nos asola y la nefasta política de comunicación de sus correligionarios en el Gobierno central, y en modo alguno la Syriza o coalición anticapitalista a lo griego que pretende formar la izquierda radical gallega. Convencido estoy que muchos gallegos que no votarían a Rajoy, sí depositarán su confianza en Feijoo. Por tres motivos. Por la honestidad más que demostrada del popular. Por estar tan reciente la pesadilla del bipartito. Y porque la alternativa sería un frente popular en donde se encuadrarían desde socialdemócratas del PSOE a marxistas-leninistas de la UPG. ¿Se imaginan cómo pueden acabar?