Según los datos que maneja la Unión Europea para repartir fondos, Galicia es una región rica, a la altura de las más pintadas. Esas cuentas en realidad tienen su trastienda, su cocina de cifras. Ese espejismo servirá para calcular un buen paquete de ayudas correspondientes a siete años. Pero los datos que maneja el Gobierno central para el 2010 son un golpe de realidad. Tras diez años de avance, Galicia se aleja por primera vez de la media europea de renta por habitante. Y el horizonte no está despejado. La Xunta daba por sentado que los 9.000 millones de la UE asignados para el septenio 2007-2013 bastarían para seguir alimentando la renta de Galicia. Y eso es agarrarse a la fe ciega en la subvención, lo que tanto se les critica en estos tiempos a muchos ciudadanos. Y olvidar la endémica desconvergencia gallega.