Es loable la intención del Parlamento de fiscalizar el pasado, el presente, el futuro, los errores, los engaños y los traspiés (propios o forzados desde fuera) del sistema financiero gallego. Son ya tres años de números y declaraciones cruzadas que han colocado a la banca al borde del abismo, y, consecuentemente, han puesto a familias, pymes y grandes empresas con el agua al cuello. La comisión sobre las cajas gallegas no servirá si se emponzoña el debate y los árboles (la precampaña) impiden ver el bosque (el complejo contexto de NCG Banco). O si los convocados ningunean a la ciudadanía (el Parlamento es su trasposición política) y no responden a lo que se les pide, como ya hizo alguno en el Congreso. O si la documentación es incompleta. O si se trata solo de sacar tajada personal. Si es para eso, ahórrense el ruido.