16 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
La calma reina en los mercados y, en Doñana, el presidente deshoja la margarita del rescate. Insiste Rajoy en que se lo tiene que pensar. No debería usted apurar los plazos. Alguien debería advertirle, si es que no lo sabe ya, que la tregua es frágil. Está cogida con alfileres. Los que nos ha proporcionado Draghi con su promesa de meterse en harina si nos mojamos acudiendo al fondo de rescate. Nos han dado un respiro porque saben que la artillería del BCE está lista. Y piensan que los disparos les aguardan a la vuelta de la esquina. Pero, si se huelen que no es así, no tendrán piedad. Acuérdese, señor Rajoy, de lo que nos pasó hace un año. El BCE nos cobijó en agosto, pero en cuanto nos retiró su manto protector se acabó la siesta.