12 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Lo tenía todo. ¿Recuerdas? Familia, trabajo, coche, piso... ¿Qué más podía pedir? Pero, de la noche a la mañana, ingresó en el club de los parados. Apenas tiene ya derecho a nada y solo le queda la ira. Ira porque sus gobernantes navegan contracorriente, directamente hacia el hundimiento.