La vaca sale cara

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta PAISANAJE

OPINIÓN

Si a usted llenar el depósito del coche para ir al trabajo le costara cada mes más de lo que recibe de nómina, no dudaría en cambiar de puesto o vender el coche. A ese dilema se enfrentan 11.000 familias gallegas cuyo negocio se llama ganadería. Su gasolina es el pienso; su trabajo, mantener las vacas. Y muchos ya han decidido eso, cambiar de chollo. No compensa. No solo por la manta de horas que hay que echarle. No solo por el sacrificio. No solo por la falta de relevo generacional. Lo dejan por la miseria que reciben por litro de leche (les pagan 27 céntimos y piense cuánto le cuesta a usted en el súper) y el pico que han de pagar por el kilo de pienso (37 céntimos). Echen cuentas. Las hacen en el campo, sabedores de que, por mucho que sumen y resten, en alguna punta del planeta un especulador juega con el precio del cereal.