Intervenir en Mali


E l regreso de los cooperantes a España da idea de la explosiva situación en que se encuentra este Estado fallido del Sahel. Mali se ha dividido, dando origen al proclamado estado islámico de Azaward en la región norte. Allí se han instalado grupos islámicos integristas de varios signos: fanáticos religiosos, guerrillas armadas procedentes de Libia y los que se apoyan en Al Qaida, que quieren convertir Mali en un nuevo Afganistán. Todos practican la yihad, confiados en las ventajas del desierto, y utilizan los secuestros para supervivir. Sin embargo, allí hay tropas especiales norteamericanas y francesas, apoyadas por países vecinos como Mauritania y Nigeria, con la finalidad de ambientarse en terrenos tan difíciles para impedir que el Sahel se convierta en una base para el terrorismo islámico. Desde allí se podrían lanzar ataques a países islámicos moderados como Marruecos, para tratar de cambiar su régimen a una república islámica. Esto supondría una amenaza grave para la seguridad de Europa.

Podemos suponer que esta es la razón por la cual España, entre otros países, está dispuesta a apoyar una intervención de Estados africanos. Lo primero sería restaurar la integridad de Mali y acabar con las bases del terrorismo islámico. Lo mismo que han hecho en Yemen y en Somalia, donde todavía hay dos secuestrados españoles. Se comprueba que Al Qaida está en África para quedarse.

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