Contra la opinión de los incrédulos, esos que sostenían que el presidente del Gobierno español era un presidente virtual que huía de los periodistas, no respondía a preguntas y no aparecía en los momentos más difíciles, Mariano Rajoy existe. Ayer lo pudimos comprobar en su comparecencia pre Sanxenxo en la que nos contó lo mal que nos van las cosas. Así que, primera conclusión, Rajoy existe.
Eso sí, el presidente aún no ha tomado ninguna decisión. Con la confianza de los consumidores en los sótanos y la prima de riesgo en las alturas celestiales, el presidente no decidió si pedirá el rescate, ni si remodelará el Gobierno, ni sobre la ayuda de 400 euros a los parados. Segunda conclusión: Rajoy no toma decisiones.
Pero hay más. A esta penosa situación hemos llegado por nuestra exclusiva culpa. Somos unos insensatos que gastamos más de lo que ganamos. Y, por tanto, la responsabilidad es única y exclusivamente nuestra, y seremos nosotros los que paguemos los platos rotos. Tercera conclusión, somos unos manirrotos.
Rajoy está haciendo todo lo que nos dijo que haría en campaña electoral. Reducir el déficit, que ya lo redujo, y crear empleo, que por lo visto ya lo ha creado. Cuarta conclusión, Rajoy ha perdido la memoria.
Pero no importa. Rajoy existe y esa es nuestra mayor garantía de futuro. Ya lo verán.