El mismo negocio

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

OPINIÓN

03 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El puerto de Róterdam, uno de los enclaves marítimos más importantes del mundo, tiene una extensión de más de cuarenta kilómetros. En realidad no es puerto, sino varias radas interconectadas y complementarias que operan como una unidad capaz de mover millones de toneladas de mercancías con origen y destino en cualquier parte del mundo. Para los operadores -consignatarios, empresas de logística, fletadores, armadores, exportadores-, Róterdam es una plataforma única, con una administración y gestión centralizada, con independencia de si el muelle utilizado para el despacho de mercancías está en el extremo norte o en el sur.

La distancia que separa los dos puertos exteriores de Ferrol y A Coruña es menor que todo el entramado de la ciudad de los Países Bajos. En la práctica, para un negocio de dimensiones descomunales en distancias recorridas, volúmenes transportados y medios de desplazamiento empleados, Caneliñas y Langosteira es una misma referencia geográfica. Sin embargo, con frecuencia, se presenta la existencia de ambos puertos como una competencia desleal entre dos entornos económicos que, sin la mirada jibarizante que tanto daño ha hecho a Galicia, es en realidad una sola.

La operación con la que se estrena Langosteira es buena prueba. El megabuque que solo Ferrol podía construir para Australia será embarcado en una plataforma en el puerto exterior coruñés, porque la maniobra requiere calados que en Ferrol no hay. Pero Caneliñas tiene condiciones, por ejemplo para descargar contenedores, de las que la rada vecina carece. Todo es el mismo negocio. En Róterdam lo tienen claro.