Barcelona 92, claro. Kiko, Guardiola y el oro olímpico, frente a Polonia. El único recuerdo del fútbol. En baloncesto, Corbalán, Epi, Fernando Martín, Romay y una plata en Los Ángeles 84, frente a Jordan. Pero no solo España. Carl Lewis, el hijo del viento, corriendo y saltando. Una medalla tras otra, en Los Ángeles, en Seúl, en Barcelona, en Atlanta. Y antes, Mark Spitz, con su bigote, en Múnich 72, un pez en el agua. La rumana Nadia Comaneci, perfecta en Montreal 76. Era la más joven. Cuarenta kilos, 1,50 y solo catorce años. Tres oros y un bronce, fue la primera en lograr un diez. Y si levantas la vista ves volar a Yelena Isinbáyeva, la mujer de la pértiga y los récords. La rusa fue oro con marca en Atenas 2004 y en Pekín 2008. Cinco metros para ella no fueron nada. El espectáculo en todas las modalidades. Más de un siglo de leyendas y superación. Más alto. Más fuerte. Más lejos. También Cassius Clay, oro en boxeo en Roma, en el año 60, con dieciocho años, cuando aún era aficionado. Y de la lucha individual a la colectiva. El equipo, el Dream Team, otra vez Barcelona cierra el bucle sentimental: Jordan jugando al lado de Magic Johnson. Malone con Barkley. Larry Bird con Ewing. Una constelación de estrellas.