N o solo los bancos. También se fusionan los institutos de enseñanza. La Voz (17-7) publicaba la noticia de la fusión de los dos institutos de Ribadeo en uno solo. Es el inicio del camino que han de seguir, con toda seguridad, otros centros. En la época de los ladrillos gordos, se crearon institutos con el fin de satisfacer las peticiones de los alcaldes de turno y asegurarse unos votos en las próximas elecciones. Eran centros fruto del contubernio político, aunque los informes de los técnicos aconsejasen lo contrario. Desde hace unos años, algunos languidecen, con casi más profesorado que alumnado, especialmente en los cursos superiores. La crisis hace insostenible esta situación.
Es posible que la fusión de institutos continúe. Sin embargo, me gustaría hacer una propuesta distinta. Que la mayoría de esos institutos se conviertan en centros de formación profesional (FP). Hay que apostar decididamente por incrementar el número de alumnos en FP, con el fin de dar un vuelco a la pirámide de titulaciones, que es desmesurada en graduados y licenciados universitarios y deficitaria en técnicos de grado medio y superior. Si se pretende poner en marcha la formación mixta (centros-empresas) según el modelo alemán, es necesario volcarse con la FP.