Más allá del grito

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Munch no es solo el grito. Hay mucho Munch que descubrir. Y este jueves la Tate Modern de Londres ha abierto una exposición genial que estará hasta octubre. Mientras Damien Hirst sorprende en unas salas de la Tate, en otras estará el genio que resumió el agujero negro de la vida con un grito. El ojo moderno explora la relación del artista noruego con el cine y la fotografía. Pero la muestra es mucho más que eso. Si Londres merece siempre una visita, este año, además de los juegos olímpicos, está Munch en la Tate. Está su obsesión por repetir motivos. Están las chicas del puente. Su vampiro. Queda claro con esta exhibición que Munch es un pintor que nace en el siglo XIX, pero que es un artista del siglo XX. Siglo XX del cabo a la punta del pincel. Y es que al artista se le conoce por su capacidad para filtrar la realidad y hacer del minuto de un instante un tiempo sin agujas en el reloj. A Munch le obsesionaba el paso de los años. En la Tate se pueden ver fotos que se saca a sí mismo y cuadros en los que se pinta con el peso de la edad. La mente de Munch no era una fortaleza. Pero era el mismo nudo de sus nervios lo que desataba su genio. Mientras Usaín Bolt vuele por la pista de los juegos, Munch en la Tate desmenuzará el miedo.