Santiago obró el éxito

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Otra temporada más en la cumbre de la liga más eléctrica. Bendito vértigo del baloncesto. El Obradoiro prodigioso seguirá en ACB. Compostela, la ciudad, lo merece. Y le sobró un partido. Esa fiesta del domingo, contra el CAI, mientras Estudiantes jugará a muerte con Murcia. Santiago y los seis mil hinchas obraron el milagro. Juntos. Cuando tira Oriol o Corbacho lanza a canasta, los seis mil están detrás de la bola y así es muy difícil fallar. Demasiados corazones dibujando la trazada del balón en el aire que hierve de a caldeira do Sar. El Tuky Bulfoni es la entrega, un manostijeras en defensa que corta los pases más afinados, como Andrés Rodríguez o Palacio multiplicándose. Pero es que Ebi Ere fue la estrella que se esperaba en el momento justo. Y Corbacho enhebró el hilo en la aguja de la canasta, una y otra vez, hasta veinte puntos. Moncho Fernández apretó las tuercas de la defensa y el Valencia sufrió «miudiño, miudiño». Ahí estuvo Lasme, capaz de taponar el cielo, si hace falta, y Kendall, el brazo del mate, y de nuevo Oriol, con su rodilla de bambú. Pero sobran los nombres. Pesa el equipo. Ganó un vestuario unido y fundido con la grada de padres e hijos. Sigue el hechizo de la batidora do Sar. Las segundas vueltas, a veces, son maravillosas.