Parece que la Xunta quiere minimizar el impacto de la subida de la matrícula en los universitarios gallegos. Y también que no aumentará el número de alumnos por aula en primaria y secundaria. Aunque los sindicatos no se fían -ha habido demasiadas rectificaciones en las filas populares-, el haber hecho los deberes y presentar un déficit más halagüeño que otras comunidades por fin beneficiará en algo al ciudadano de a pie. Porque si algo ha quedado claro respecto al ministro Wert es que si le dejasen convertiría la educación pública en una empresa. Un rector se enfadó con esta periodista por llamarlo maestro, él, que era catedrático. Olvidaba que es una palabra que dignifica a la persona, porque implica pedagogía y no mercantilizar la educación. Ojalá hubiera un maestro en el ministerio.