Cáncer

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

Parece que un cáncer persigue a los presidentes populistas latinoamericanos: no lo padece solo Chávez, que va a curarse con el también enfermo Fidel. En enero se anunció que el paraguayo Lugo había superado su linfoma, diagnosticado hace dos años. Y acaso en uno de esos contagios de todo lo malo -ya se sabe que lo que se contagia es la tiña, no la hermosura-, quiso tener uno de tiroides Cristina Fernández en el último diciembre, pero los médicos dijeron que no padecía tal cosa y tuvo que volver a su Casa Rosada, como una princesa envuelta por el cariño de su pueblo, tan burdamente manipulado.

Pero sin cáncer para suscitar compasión, se puso a buscar enemigos fuera, que es lo propio de los populistas cuando están arruinando algo. Intentó enredar con las Malvinas -cuánto partido le saca esta mujer a Videla-, hasta que decidió nacionalizar por segunda vez YPF, después de haber obligado a Repsol a regalar un 25 por ciento a unos amigos de la familia.

Este otro cáncer hace temer a los países serios de la zona que los consideren también a ellos cancerígenos. Pero sobre todo, debería hacer pensar a gobiernos y empresas que, para enfrentarse a esa enfermedad, no valen los atajos, los trapicheos y las componendas: permitir que esta mujer hable en el Congreso de los Diputados, ceder en una falsa venta que apesta a corrupción, pasar de puntillas sobre sus ataques a la libertad de prensa? Si la defensa de los intereses económicos se sitúa por encima de la defensa de los derechos humanos y de la justicia, se termina antes o después en esto.

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