Fastidiar al vecino

OPINIÓN

16 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

N o es verdad que el termómetro de los males económicos sea la prima de riesgo. Hay uno peor: que los líderes europeos se muestren más incapaces de sujetar su lengua, para así no provocar problemas a sus vecinos. Hemos visto al primer ministro italiano y al presidente francés hablando de los muchos y graves problemas que tiene la economía española, sugiriendo más o menos que no tardaremos en ser rescatados; lo cual equivale a una especie de invitación a los inversores internacionales más nerviosos para que salgan corriendo y deshagan sus posiciones en deuda española. Ahora el jefe de Gobierno español contesta a Mario Monti, y tal vez no sea malo. Pero habrá que tener cuidado con la espiral de declaraciones poco complacientes. Ni italianos ni españoles (ni franceses) estamos en condiciones de sobreexponernos al vendaval de la especulación financiera. Y la historia demuestra que en toda gran crisis (la Gran Depresión de los treinta fue un ejemplo), cuando uno trata de protegerse fastidiando al vecino, con aranceles, retirando capital o dañando la confianza en su economía, al final todos pierden, quien inicia hostilidades y quien responde. En la actual crisis no se ha llegado a nada parecido. No lo vayamos a estropear ahora.