Que alguien nos saque de aquí

Pablo Mosquera
Pablo Mosquera EN ROMÁN PALADINO

OPINIÓN

08 abr 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

D a igual quién gobierne. Da igual quién viaje a Bruselas. Da igual quién salga en la tele anunciando más recortes en los derechos de los españoles y para su poder adquisitivo, aunque sea el que debe tirar de la economía capaz de crecer y así generar empleo. Da igual el historial profesional de los actuales mandatarios ministros, frente a la falta de títulos con mucha osadía de los anteriores. La maldita prima de riesgo se empeña en subirse al palo mayor del buque que conduce inexorablemente al puerto de la recesión y a los astilleros de la intervención.

Es verdad que el desgaste sufrido por el Gobierno en cien días ha dado miedo al propio Gobierno. Es verdad que ha puesto freno a lo que pretendía hacer con los españoles de a pie en materia de más ajustes y eso, quizá por promesas inconfesables, no ha gustado en el alto mando del imperio. Es verdad que quien desobedece al imperio sufre el castigo del mercado, de inmediato le sacan los colores con lo que deben sus bancos y cajas, y le investigan las cuentas de sus regiones-Gobiernos autonómicos.

Pero ¿podemos hacer algo más para tranquilizar al insaciable imperio? Evidentemente, lo de Grecia. Que haya más hambrientos, parias y desesperados de los que ya hay. Pues la cuestión es muy sencilla. Obedecer colocando al país en el límite de sus posibilidades para hacer frente a los compromisos con los mercaderes, o que los mercaderes entren a saco en nuestro país, imponiendo sus condiciones para sacarnos, a modo de pillaje, lo que nos queda de dignidad.

En momentos como el que vivimos, necesitamos una clase política con sentido de país, casi me atrevo a decir como los de las Cortes de Cádiz frente a la francesada y frente al absolutismo. Todos unidos, olvidando conceptos partidarios. Como hicimos en Euskadi para defender la democracia y la Constitución, frente al terrorismo y la subcultura de la violencia. Mejor pronto que tarde.

No se puede seguir haciendo política partidaria camino de los seis millones de parados. No se puede seguir la senda que nos marcan los mercados. Y que alguien les tape la boca a los dos heraldos. Sarkozy, que nos utiliza en su campaña. Merkel, que nos da dicterios sobre cómo tenemos que organizar nuestra economía, recortando todos nuestros derechos sociales, mientras a los delincuentes de cuello blanco se les discrimina positivamente.

Que alguien con valor nos saque de aquí.