En el 2009 el Gobierno nos sorprendió aprobando una consignación presupuestaria de 250 millones de euros para la línea de alta velocidad de Lubián a Ourense, cuando todavía no se habían licitado las obras, ni sus proyectos. La ejecución real no llegó a los 5 millones, justificados como abono de parte de los proyectos a las consultoras que los redactaban. Un fraude a la ciudadanía.
En los Presupuestos del 2012, el Gobierno presenta un montante para la misma línea casi tres veces superior al de entonces: 720 millones. De nuevo debemos sorprendernos: el importe de las obras en marcha totalizan 850 millones. Un mero análisis basto dice: cuando 8 de los 11 tramos aún no se han iniciado y algunos no lo harán antes del otoño, Fomento debería haber construido a 31 de diciembre del 2012 el 82 % de la plataforma de toda la línea. Una evidente barbaridad.
¿Qué nos dice un análisis fino? Con la consideración de que las obras consumen la misma cantidad presupuestaria cada mes, en el 2012 las obras entre Porto y Taboadela necesitarían 66 millones. Los dos tramos adjudicados en el 2011, aún sin iniciar, podrían necesitar 30 millones en los 9 meses que restan. Los tres tramos adjudicados por el ADIF en febrero, si se iniciasen en julio, necesitarían 39 millones y los otros tres adjudicados al final de marzo, si se iniciasen en agosto, necesitarían 40 millones. Es decir, la necesidad máxima presupuestaria para el 2012 sería de 175 millones.
Alguien alegará el pago de expropiaciones. Pero la cifra será baja porque los terrenos entre Porto y Taboadela se suponen expropiados, al avanzar las obras desde inicios del 2011. En el resto, una traza casi toda subterránea, o en viaducto, no exige casi expropiaciones. Pongamos 25 millones hasta redondear los 200, cifra ya facilitada en otro artículo anterior.
El presupuesto de nuestro AVE en Castilla y León, justo donde hay grandes obras en marcha, solo consigna 160 millones. El de Galicia es tres veces y medio el necesario para que la obra avance sin demora ni dificultad financiera. Esperamos la explicación de los conceptos que incluye el ADIF en Galicia para justificar 520 millones, aparentemente innecesarios. Justo el doble de los innecesariamente presupuestados por el Gobierno anterior en el 2009. ¿Será para compensar la baja inversión en Castilla y León que, como mínimo, necesita 325 millones?